DIÓCESIS DE BUENOS AIRES
Exp. N⁰ 02/2026
Con ocasión del anuncio del Consistorio para la creación de nuevos Cardenales
gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo, el Señor.
«Ad multos annos»
Queridos Hijos:
En este día, mientras participábamos junto al Santo Padre Benedicto VIII y a nuestros hermanos Obispos en el rezo del Ángelus, Su Santidad anunció a toda la Iglesia la celebración de un Consistorio Público Ordinario, que tendrá lugar el próximo 4 de julio, para la creación de nuevos Cardenales de la Santa Iglesia Romana.
Con gran humildad y profundo temor he recibido la noticia de que el Santo Padre ha querido llamarme, inmerecidamente, a formar parte del Colegio Cardenalicio.
Ante esta noticia, mi primera palabra es de filial gratitud hacia Su Santidad, el Papa Benedicto VIII. Gracias, Santo Padre, por su confianza, por su cercanía y por el amor con que conduce a la Iglesia del Señor. Pido a Dios que lo conserve para bien de toda la Iglesia, y renuevo ante él mi obediencia, mi comunión y mi voluntad de servirle con todas mis fuerzas.
Queridos hijos, debo confesarles que no considero este llamado como un honor humano, ni como una recompensa. Antes bien, lo recibo como una responsabilidad todavía mayor, como una nueva tarea, como una cruz que el Señor ha querido poner sobre mis hombros.
Y como vengo diciendo, debería estar aterrado… pero estoy feliz.
Feliz de poder gastar mi vida por Cristo y por su Evangelio. Y de saber que, una vez más, el Señor me permite caminar más cerca de Él y participar más íntimamente en el misterio de su Cruz.
Por eso, desde lo más profundo de mi corazón, quisiera elevar esta sencilla oración: "Permíteme, Señor, ayudarte con esa Cruz; no porque Tú no puedas, sino porque Tú eres mi amor, Tú eres mi todo. ¿Cómo podría yo vivir sin Ti? Este servicio nace de mi alma, por un amor que no se puede siquiera imaginar."
No puedo dejar pasar esta ocasión sin manifestar también mi alegría por mis queridos hermanos que han sido igualmente llamados por el Santo Padre a esta misión de servicio.
Expreso mis más sinceras felicitaciones a:
✠ Mons. Murilo Herrmann,✠ Mons. Luis Román Galván,
✠ Mons. Carlos Eduardo,
✠ Mons. Jonathan Batista Godoy,
✠ Mons. Lucas Henrique Lorscheider,
Queridos hermanos: ¡Ad multos annos!
Que el Señor, que los ha llamado, los sostenga con su gracia y haga fecundo su ministerio para bien de toda la Iglesia.
Recen por el Santo Padre.
Recen por los nuevos Cardenales.
Recen por mí.
Porque cuanto más grande es la misión, más necesaria es la oración.
La birreta roja que recibiremos no es signo de gloria mundana, sino memoria del amor de Cristo, que derramó su sangre por nosotros, y llamada a estar dispuestos a entregarlo todo por la Iglesia y por la salvación de las almas.
Confiemos todo esto a la Santísima Trinidad y al amparo maternal de Nuestra Señora de los Buenos Aires.
Y permanezcamos siempre en el amor de Cristo, como nos ha recordado el Santo Padre desde el inicio de esta nueva Iglesia particular:
Con afecto de padre y pastor, les imparto de corazón mi bendición.
¡Gloria in Excelsis Deo!
a los Veintiún días del mes de junio
del Año del Señor dos mil veintiséis.
I Obispo Diocesano